Escrito por The Bold Italic
El mismo día en que Steven Welch obtuvo su licencia de conducir, fue a recoger un cuerpo para la funeraria de su familia, Duggan's Funeral Service en la calle 17. Tenía 17 años.
Más de 40 años después, es el pilar de este negocio multigeneracional. Muchas cosas han cambiado desde entonces; las cremaciones superan a los entierros directos en todo el país, y la gente ya no desea velatorios de varios días, comenta. Ahora, “lo quieren corto y práctico”.
Más de una docena de funerarias se alineaban a lo largo de la calle Valencia durante gran parte del siglo XX. En aquel entonces, los tranvías funerarios y un ferrocarril local transportaban a los difuntos y a sus dolientes hasta los cementerios de Colma. Hoy en día, solo quedan dos: Duggan’s Funeral Service, que se mudó del 1234 de Valencia St. al 3434 de 17th St. en 1932, y Driscoll’s Valencia Street Serra Mortuary, cerca de Cesar Chavez St.
Con todos los cambios en Valencia en las últimas décadas —restaurantes, tiendas exclusivas, ciclovías, vehículos de Uber estacionados en doble fila—, Welch afirma que haberse mudado de Valencia es una de las razones por las que Duggan’s sigue en pie.
“¿Dónde pondrías una carroza fúnebre en Valencia?”, pregunta, desconcertado.
Dentro de Duggan’s, el ambiente es solemne y tranquilo; el tráfico y el bullicio de la calle Valencia parecen quedar a kilómetros de distancia. Las salas están meticulosamente preparadas para la próxima visita o servicio fúnebre; una capilla alberga filas de bancas vacías y un podio donde se colocará la urna de alguien. Cada capilla cuenta con puertas para cerrar el espacio, brindando a los dolientes privacidad y un lugar tranquilo para vivir su duelo.